2. Añade los arándanos
Incorpora los arándanos a la masa con movimientos envolventes, sin triturarlos, para crear un bonito marmoleado morado y bayas enteras en cada galleta.
3. Dar forma a la masa
Vierte la leche muy fría y mezcla rápidamente con una cuchara de madera o con las manos hasta que la masa esté ligeramente unida (no más: si la trabajas demasiado, las galletas quedarán densas).
Sobre una superficie ligeramente enharinada, vierte la masa y aplánala suavemente hasta que tenga un grosor de 2-2,5 cm. Corta con un cortador de galletas redondo o un vaso invertido. Reúne los restos para formar más galletas.
4. Hornear
Coloca las galletas en la bandeja de horno, dejando un poco de espacio entre ellas. Hornea de 12 a 15 minutos, hasta que estén doradas e infladas. Deja enfriar sobre una rejilla.
5. Preparar el glaseado
Mezcla el azúcar glas, el agua, el extracto de vainilla y el zumo de limón hasta obtener un glaseado suave y fluido, pero no demasiado líquido.
6. Glaseado y presentación
Cuando las galletas estén tibias, cúbrelas generosamente con el glaseado. Déjalas reposar unos minutos y… ¡disfrútalas, aún ligeramente tibias, para una experiencia inolvidable!
Variaciones y Consejos
Frutos rojos: Sustituye los arándanos por frambuesas, moras o grosellas rojas.
Estilo scone inglés: Añade ralladura de naranja o lima a la masa.
Un capricho extra: Añade pepitas de chocolate blanco.
Versión vegana: Usa margarina vegetal muy fría y leche vegetal.
Estilo bizcocho: Forma montoncitos de masa a cucharadas para un aspecto más rústico.
